Cerca de Cagliari se encuentra un pequeño puerto de mar, Villasimius. Paseando por sus calles, puedes ver mucha publicidad sobre “barcos para pasar el día”. Y la verdad es que pasamos un gran día. Os cuento cómo fue.
Nos dirigimos a la oficina de información del puerto de Villasimius. Allí nos comentaron que había multitud de dueños de barcos que ofrecían excursiones por diferentes puntos de la costa sur de Cerdeña. Hablamos con unos cuantos. Te daban la comida y pasabas 6 o 7 horas navegando entre diferentes puntos en los que se hacían paradas para zambullirte o simplemente observar las aguas turquesas de la zona.

Hubo quien nos ofreció ver la fabulosa ciudad fenicia de Nora, en Pula, pero ya teníamos previsto pasar un día allí.
Pasamos un pantalán de yates, y dimos con Pescaturismo. A bote pronto, ofrecían lo mismo que el resto. María, la mujer de Carlo nos miró como una madre. Hay que decir que íbamos tres parejas, con seis niños de entre 8 y 14 años. El barco no era deslumbrante, como el resto. Un barco de pescadores, actividad a la que se dedica la familia. Unos 20 metros de barco de madera, pintado de verde y blanco. Con algo de rojo, hubiera parecido la bandera de Italia.
Vimos a Carlo sacar unas langostas de una caja. Aragostas, las llaman allí. La comida que ellos ofrecían era de lo más sugerente. El trayecto recorría las redes de pesca que habían echado al mar el día anterior. Izaríamos las redes y comeríamos lo que saliera del mar. Si había langosta, langosta. Si no, sepias. Y si no, peces de roca. Lo que se pescara. La idea nos sedujo.
Quedamos para el jueves siguiente. El día de agosto no podía ser más tranquilo. El agua del mar estaba llana, mar llana. Con todo y con esto, un par de niñas se marearon a pesar de las biodraminas que tomamos todos.
Carlo y su primo, Ignacio, empezaron a usar los motores para izar las redes. 500 metros de red. Llegamos a una zona con boyas, que indicaban que había submarinistas con bombonas de oxígeno. Fue un momento de tensión importante. María estaba muy nerviosa, temiendo que las hélices pudieran herir a alguno de los submarinistas. Tras unos largos minutos de tensión, y haciendo funcionar muy lentamente los motores, Carlo consiguió partir sin ningún accidentado.
Ignacio empezó a extraer los peces y crustáceos de las redes, y los iba separando o echando de nuevo al agua, en función del tamaño. Eran peces de litoral, que no había visto en mi vida. Uno incluso mordió a María en un dedo, cuando los iba preparando en la cocina.
Mientras María cocinaba, Carlo nos llevó a una playa , Cala Pira, donde los críos se bañaron un buen rato. Su entretenimiento, saltar desde el segundo piso del barco. El agua era increíble, azul, impoluta.
Comimos, claro está, a bordo. No cayó ninguna langosta pero nadie ha comido pescado más fresco. Preparado al estilo sardo, en una enorme cazuela con pasta y salsa de tomate, nos pareció un manjar. La música, baladas italianas, hacía soñar ( ¿alguien es suficientemente carroza para recordar “Torneró, I Santo California”?)
Por la tarde, mientras digeríamos el banquete, ayudamos (por lo menos no estorbamos) a Carlo e Ignacio a ir echado otros 500 metros de red que habían preparado. Sería la comida de los turistas que irían con ellos al día siguiente.
Finalmente, paramos en las orillas de la Isola de Serpentara, donde las zambullidas continuaron hasta que los críos dijeron basta.
Regresamos a Villasimius pasadas las 7 de la tarde. Fue un día inolvidable.
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Las playas de Cerdeña son espectaculares pero el mejor recuerdo que guardamos del viaje es el dia en el barco, todo un lujo!
Precisamente el hecho de ir en un barco de pescadores es lo que le dió más encanto si cabe a la salida, además con el agua tan cristalina se te quita el miedo a tirarte al agua … aunque cubra!!!!
Hola, la verdad que fue un dia alucinante y mira que yo no soy un enamorado del mar pero hay que decir en honor a la verdad , que se ve el mar de otra manera como si fueras parte de él. Me ha encantado que te acordaras de todos los nombres de las calas y de playas que pasamos y hasta te sabias los nombres de los pescadores , tu si que eres un enamorado del mar.Salu2;-)